la pérdida, un adiós. En primera instancia, usualmente piensas en la pérdida como resultado de una muerte. Pero también puedes hablar de duelo cuando pierdes otras cosas, como puede ser un trabajo, una oportunidad e incluso un regalo que alguien te hizo.
El duelo tiene diferentes etapas. Es importante recalcar que no se pasa primero por una, luego por la siguiente, sino que existen diferentes etapas y cada uno de nosotros pasamos por ellas en un orden diferente e incluso en ocasiones, ante la misma pérdida, podemos pasar dos e incluso más veces por una misma etapa.
Aun así, casi todos los duelos comienzan por una fase llamada “negación”, la incredulidad. “¡No!, ¡esto no es posible!, ¡debe haber un error aquí!”
Posteriormente puedes sentir tristeza, ira o miedo. Estas etapas se alternan y fluyen juntas. Tampoco está escrito en ningún lugar cuánto tiempo tiene que durar cada una de las etapas, ya que esto depende de muchísimas cuestiones como por ejemplo la forma de procesar la información del sujeto, el vínculo con el sujeto perdido, la relación con el etc.

En muchas ocasiones, es difícil salir de esa primera fase llamada negación, sin embargo, a la larga, quedarse en dicha fase supone estar atascado y no avanzar. Cuando un hombre todavía sirve un plato en la mesa simulando que es para su mujer fallecida siete años atrás, él niega la situación y se estanca su vida. Todos los días él se pregunta: «¿Por qué? ¿Por qué no estás aquí?
No puede avanzar y sanar dicho dolor hasta que no llegue a la fase de “aceptación”. Por lo tanto, si bien es verdad que esa persona tiene la total libertad para vivir su vida como desee, dicha persona está sufriendo ya que sigue viviendo cada día como el primer día que le dieron la noticia. El día en el que dicho hombre se atreva a responder a la pregunta antes mencionada (¿Por qué murió?) y comience a llorar, será entonces cuando pueda comenzar a pasar de fase. Habrá conseguido salir de esa negación, y habrá comprendido y aceptado que su mujer ya ha fallecido.
Al decir lo que ocurrió, dejas la negación y tus sentimientos de tristeza, enfado y enojo podrán ir surgiendo. Eso requiere coraje y no es nada fácil a corto plazo. Pero con el tiempo obtendrás espacio y paz, alcanzarás un nuevo equilibrio.
Por una parte, suele ser interesante ponerse en manos de un profesional de la psicología cuando a uno le es difícil procesar el hecho. Por otra parte, el medio ambiente suele ser impaciente. Los comentarios bien intencionados pueden ser muy hirientes. Por lo tanto, cuando esto ocurre también puede ser una buena opción acudir a donde un terapeuta. Nosotros proporcionamos un entorno seguro en el que poder desahogarte y expresar todo lo que quizás otras personas cercanas no puedan comprender.
Con todo ello, un profesional de la psicología te ayudará a entender lo sucedido, y lo más importante, a poder ir superándolo sin estancarte en ninguna de las fases,
Recuerda que la vida continúa, tenemos un mundo hermoso por conocer y seguir disfrutando, no te lo pierdas.
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