Los trastornos relacionados con problemas de conducta reciben el nombre de “trastornos disruptivos, del control de los impulsos y de la conducta”. Estos se caracteriza, como su propio nombre indica, por problemas de autocontrol a nivel comportamental y emocional, que normalmente afectan a las relaciones con otros.U
Los trastornos relacionados con problemas de conducta reciben el nombre de “trastornos disruptivos, del control de los impulsos y de la conducta”. Estos se caracteriza, como su propio nombre indica, por problemas de autocontrol a nivel comportamental y emocional, que normalmente afectan a las relaciones con otros.
Dentro de estos trastornos encontramos:
A pesar de que en los manuales como el DSM se agrupen todos los trastornos previamente mencionados en la misma categoría podrían subdividirse en dos grupos principales. Por un lado, encontraríamos los trastornos más propios de la conducta que se caracterizan por la ausencia de poder controlar conductas que afectan a los derechos de los demás, aunque cabe destacar que muchas veces estos síntomas pueden deberse a un escaso control emocional. Por otro lado, podríamos encontrar trastornos que se basan en el control escaso o nulo de las emociones que dan lugar a comportamientos explosivos y desproporcionados.
Estos trastornos, normalmente, tienen su inicio durante la infancia o adolescencia, siendo también más comunes en hombres. Para su diagnóstico, resulta de gran importancia tener en cuenta la frecuencia de los síntomas y el deterioro asociado a los mismos ya que algunos de los comportamientos pueden ocurrir de cierta manera en niños con un desarrollo común.
El trastorno negativista desafiante presenta una serie de síntomas. Por un lado, encontramos enfado e irritabilidad que se muestra por pérdida de la calma, molestarse con facilidad o estar muy a menudo enfadado. Además, discute a menudo con figuras de autoridad y rechaza peticiones de los mismos. También es frecuente que moleste a las personas intencionadamente y culpe al resto de sus errores o malos comportamientos. En ocasiones también se muestran vengativos.
En el trastorno explosivo intermitente la falta de control de impulsos puede verse manifestada en agresiones verbales o físicas e incluso pueden llegar a provocar daños en otros individuos o propiedades. Además, en las acciones no existe premeditación ni se realizan con algún objetivo.
El trastorno de conducta se caracteriza por comportamientos agresivos hacia otras personas o animales, ya sea mediante amenazas e intimidación, acoso o inicio de peleas. También se llevan a cabo conductas contra la propiedad con intención de provocar grandes daños. Además, se da un gran incumplimiento de las normas impuestas por los padres y por la sociedad, llegando incluso a engañar y robar a la gente a través e intimidaciones.
En la piromanía se llevan a cabo provocaciones de incendios intencionadamente y se presenta junto con una gran excitación por la realización. Al igual que ocurre en la cleptomanía con los robos.
Las terapias de elección suelen ser, además de la intervención con los padres, técnicas centradas en la modificación de la conducta. Estos tienen como objetivo proporcionar al niño estrategias de autocontrol, la adquisición por su parte de conductas alternativas a la agresión y el desarrollo de habilidades para afrontar distintas situaciones que le resulten difíciles. Desde este enfoque suelen llevarse a cabo diferentes técnicas. Por ejemplo, pueden emplearse técnicas de reestructuración cognitiva con el objetivo de identificar y cambiar pensamientos distorsionados o negativos y sustituirlos por otros más adaptativos. También encontramos entrenamiento en autoinstrucciones de manera que se le enseñe al niño a guiar su propia conducta mediante frases internas. Otra técnica empleada puede ser el entrenamiento en solución de problemas de manera que se desarrollen habilidades para enfrentar distintas situaciones que resultan conflictivas sin recurrir a conductas problemáticas.
Otras técnicas ponen el foco en que las conductas han sido adquiridas por condicionamiento y por ello proponen métodos en los que se reestructuren las contingencias de reforzamiento mediante nuevas experiencias de aprendizaje. Para ello, se realiza un análisis funcional junto con los padres de manera que estos aprendan por ellos mismos a identificar estímulos antecedentes y consecuentes, así como la relación entre los mismos y los reforzadores de dicha relación. Para crear y mantener conductas deseables se utilizan estrategias como el refuerzo positivo, el refuerzo negativo, el moldeamiento, el desvanecimiento y el encadenamiento. Respecto a las conductas a eliminar, se utilizan técnicas como la extinción, el castigo positivo, el castigo negativo, el reforzamiento diferencial, el coste de respuesta y el tiempo fuera.
Respecto a las familias, como en numerosas ocasiones los padres ya han intentado soluciones anteriores suele ocurrir que existe un historial de aprendizaje negativo. Por ello, el objetivo suele ser modificar estas interacciones y aprender a responder de manera más adaptativa. Para ello, se trabaja con el refuerzo positivo en comportamientos positivos que la familia suele pasar por alto. Con ello, se busca aumentar la eficacia de la comunicación entre padres e hijos, adquiriendo nuevas habilidades. Esto se puede realizar mediante role-playing en sesiones o tareas para casa, donde es fundamental que se siga trabajando. En esta línea existen programas predeterminados, como el modelo de Russell Barkley que divide el trabajo en 10 pasos a llevar a cabo en el trabajo con los padres. En primer lugar, se debe llevar a cabo un entendimiento de las causas que provocan la conducta del niño. Después, busca enseñar a los padres a utilizar la atención del niño de una manera más eficaz, dando lugar a una mayor obediencia. En el programa también se implementa el uso de la economía de fichas, el tiempo fuera y otros procedimientos orientados a las contingencias de la conducta. Para eliminar conductas indeseadas también incluye la técnica de “tiempo fuera”. Además, incluye técnicas para reconocer, anticipar y manejar el comportamiento del niño en lugares públicos. Finalmente, tiene en cuenta problemas futuros y diseña intervenciones para distintos problemas que puedan ir surgiendo junto con un seguimiento del proceso de manera que se eviten retrocesos en la conducta.
En Psicólogo Algorta podemos ayudarte sea cual sea el problema de conducta que presente tu hij@.
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