Dar el paso de pedir cita cuesta más de lo que parece. A muchas personas les rondan las mismas dudas durante semanas: ¿y si lo mío no es para tanto?, ¿qué voy a contar?, ¿me va a juzgar? Si alguna te suena, este artículo va por ti.
Hay quien cree que hay que llegar a consulta con un diagnóstico casero o una explicación ordenada de lo que le pasa. No hace falta. Parte del trabajo de la primera sesión es precisamente ese: poner en orden lo que te trae. Puedes empezar por donde quieras, por lo que te quita el sueño, por algo que llevas arrastrando años o por una sensación a la que todavía no sabes poner nombre.
La primera consulta es eso, una conversación. El psicólogo o la psicóloga te hará preguntas para conocerte, pero no tienes que contar nada que no quieras contar. Tú marcas el ritmo: si hay temas que prefieres dejar para más adelante, se quedan para más adelante.
También es tu momento de preguntar. Cómo se trabaja, cada cuánto serían las sesiones, cuánto suele durar un proceso, qué formación tiene quien te atiende. Una consulta seria no tendrá ningún problema en responderte. Algunas de estas dudas las tenemos recogidas en las preguntas frecuentes de la web.
Lo que se cuenta en consulta está protegido por el secreto profesional: no llega a tu familia, ni a tu pareja, ni a tu empresa. Solo hay excepciones muy concretas y poco habituales, como una obligación legal o un riesgo grave para ti o para otra persona. Si este punto te preocupa, pregúntalo sin problema en la primera sesión. Conviene tenerlo claro desde el principio, porque mucha gente no da el paso precisamente por miedo a que alguien se entere.
La primera consulta no es una solución exprés. Sirve para conoceros, entender qué te pasa y valorar si la terapia puede ayudarte. A veces una sola conversación ya alivia, porque poner en palabras lo que te ocurre ordena bastante. Pero el cambio real lleva su tiempo, y conviene desconfiar de quien prometa resultados en un plazo fijo.
La relación entre la persona y su terapeuta es una parte importante del trabajo, y no siempre se encaja a la primera. Si después de la primera consulta sientes que no es tu sitio, estás en tu derecho de buscar otra opción. Ningún profesional honesto se lo tomará a mal.
Todavía queda quien ve ir al psicólogo como algo raro, de gente débil o de «locos». La realidad es justo la contraria: darte cuenta de que necesitas ayuda y buscarla es una decisión valiente y práctica. Para un dolor de espalda pedimos cita sin pensarlo dos veces. Con la salud mental debería pasarnos igual.
La primera sesión es gratuita
Si llevas tiempo dándole vueltas, prueba. En nuestra consulta de Algorta la primera sesión es gratuita: vienes, nos cuentas qué te trae y valoramos cómo podemos ayudarte.
Pide cita en el 640 388 373 (también por WhatsApp), escríbenos a psicologoalgorta@gmail.com o rellena el formulario de contacto. A veces el primer paso es el único difícil.
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